Caribe
Conocido del foro
- Registrado
- 2 Dic 2010
- Mensajes
- 409
Una gran alfombra de chicles de hierba buena, una monumental estructura de chocolate con hojas de menta de las cuales caían la mas dulces manzanas acarameladas, algodón de azúcar sobre mi, miles de aromas, perfumes, sonidos, canciones, miles de personas saltaban, un duende al final del arcoíris con una olla llena de monedas de chocolate, personas subían a ese tobogán multicolor y vivían en su mundo, vivian en su sueño y en su felicidad, osos de felpa que con tan solo una lagrima que por cierto eran dulces te abrazaban, te hacía sentir fuerte, te hacia sentir bien, parecía una mentira, pareciera que yo estuviese delirando, o viviendo en un recuerdo, de un sueño, de mi mejor sueño, como diría Salvador Dalí “la diferencia entre los recuerdos falsos y los verdaderos, es la misma que para las joyas, son siempre las falsas las que lucen más reales, más brillantes.
_________________________________________________________________
Una mañana Thomas se despertó, era un joven de 15 años, no había cursado siquiera el 3er año de la secundaria, era un chico joven, con ganas de vivir, era un artista, era un ser racional, era una persona especial, algunos lo miraban como anormal. Solo, solo, solo estaba, no había nadie en quien confiara siquiera en el mismo, ¿Quién soy yo? se preguntaba, era lo que siempre decía, lo que el se cuestionaba, no se encontraba a si mismo, se dejaba llevar por engaños y miradas, experiencias de otros, estereotipos, imágenes ya creadas, su personalidad era poca, o tal vez no tenia, vivía escondido, oculto en algo que vemos como realidad sombría, algo que nadie esperaba, cosa que no se debía.
Ser o no ser, vivir o no vivir, el humano vive de preguntas, pensamientos como esos pasaban por la mente de Thomas, sin darse de cuenta que el era un humano, en su mundo de rosa pastel, las nubes de algodón de azúcar o cosas que pasaron que nunca pasarán, cosas que se esperaban y ahora no se esperarán, la esperanza ya perdida del más humillante recuerdo no volvía en nuestra alma sentir esa sensación de vergüenza, pena, angustia y desesperación.
Me desperté, descalzo camine, me sentía más pequeño de lo normal, me acerque al charco más cercano a lavarme la cara, tan solo pude dormir 2 horas, no pude conciliar el sueño, pensamientos que se me venían a la mente me atraparon, los mas oscuros deseos, tentaciones y amenazas me sedujeron, me sentí atorado en un túnel, la única luz que encontraba se perdió, lo que parecía persistente ahora es efímero.
Sentí retumbar eso a lo que muchos llamaban cielo, el cuerpo me vibraba y al tan solo contar 3 o 4 una luz cayo rápidamente, abrió un gran agujero, no me sentía atemorizado ni feliz, es una emoción indescriptible, o algo complicado de explicar, seguía caminando en busca de mi desayuno, a una corta distancia de ese gran árbol sentí algo a mis espaldas, no tengo idea de que sea, siempre he vivido solo aquí, siempre ha sido igual, siempre he vivido en mis fantasías, siempre he vivido en un éxtasis con estos sueños repentinos que en ciertos momentos hacen que todo cambie.
Al poco rato que sigo caminando mi 6to sentido volvió a percibir una presencia extraña, no es la mía es la de otra cosa, no podré decir extraterrestres porque el único que conozco lo vi en una película, voló, se fue en una nave, abandono ese mundo patético al cual supuestamente fue a visitar en son de paz.
Tomo la escalera de madera que tuve que construir, trepe en ella, agarro la manzana que tenga más cerca, no tengo ánimos de seguir subiendo, no me siento en la cima, no voy a la cima, no soy feliz, los demás no deben ser felices… Así pienso es algo confusa mi irrealidad, por tercera vez vuelvo a sentir ese algo mucho más cerca, rápidamente me volteo pero de nuevo no hay nada a mi espalda, a mi lado ni sobre mi, tomé un respiro, sentí que estaba llegando a los límites de la locura…
Miraba en pocos momentos esa bombilla con luz débil que luego de un tiempo se apagaba, cuando era más fuerte ya el día iba por la mitad, miré por casualidad y su fuerza pego en mi rostro, mis ojos tuvieron que alejar la vista de ahí, estaba cansado, con hambre, desalentado y un poco nervioso porque sentía que ese algo seguía tras mi. Camine por el mismo sendero por donde vine, escuchaba abejas, olía flores, olía mi tristeza, sinceramente mi felicidad es absurda.
Tras un largo camino y vario tiempo gastado, junto a mi energía llegue a esa vieja cabaña, parecían desechos, pero por alguna extraña razón me sentía cómodo ahí, mientras mis manos apenas tocaban el picaporte volví a sentir ese algo cerca de mi, me dije que no iba intentar buscarlo de nuevo, estoy al borde de la locura, entre a la cabaña, ese lugar, da tanto de que hablar que yo me quedo sin palabras, una cama y una pintura, aquella vieja pintura que Marianne hizo para mi.
_________________________________________________________________
Una mañana Thomas se despertó, era un joven de 15 años, no había cursado siquiera el 3er año de la secundaria, era un chico joven, con ganas de vivir, era un artista, era un ser racional, era una persona especial, algunos lo miraban como anormal. Solo, solo, solo estaba, no había nadie en quien confiara siquiera en el mismo, ¿Quién soy yo? se preguntaba, era lo que siempre decía, lo que el se cuestionaba, no se encontraba a si mismo, se dejaba llevar por engaños y miradas, experiencias de otros, estereotipos, imágenes ya creadas, su personalidad era poca, o tal vez no tenia, vivía escondido, oculto en algo que vemos como realidad sombría, algo que nadie esperaba, cosa que no se debía.
Ser o no ser, vivir o no vivir, el humano vive de preguntas, pensamientos como esos pasaban por la mente de Thomas, sin darse de cuenta que el era un humano, en su mundo de rosa pastel, las nubes de algodón de azúcar o cosas que pasaron que nunca pasarán, cosas que se esperaban y ahora no se esperarán, la esperanza ya perdida del más humillante recuerdo no volvía en nuestra alma sentir esa sensación de vergüenza, pena, angustia y desesperación.
Me desperté, descalzo camine, me sentía más pequeño de lo normal, me acerque al charco más cercano a lavarme la cara, tan solo pude dormir 2 horas, no pude conciliar el sueño, pensamientos que se me venían a la mente me atraparon, los mas oscuros deseos, tentaciones y amenazas me sedujeron, me sentí atorado en un túnel, la única luz que encontraba se perdió, lo que parecía persistente ahora es efímero.
Sentí retumbar eso a lo que muchos llamaban cielo, el cuerpo me vibraba y al tan solo contar 3 o 4 una luz cayo rápidamente, abrió un gran agujero, no me sentía atemorizado ni feliz, es una emoción indescriptible, o algo complicado de explicar, seguía caminando en busca de mi desayuno, a una corta distancia de ese gran árbol sentí algo a mis espaldas, no tengo idea de que sea, siempre he vivido solo aquí, siempre ha sido igual, siempre he vivido en mis fantasías, siempre he vivido en un éxtasis con estos sueños repentinos que en ciertos momentos hacen que todo cambie.
Al poco rato que sigo caminando mi 6to sentido volvió a percibir una presencia extraña, no es la mía es la de otra cosa, no podré decir extraterrestres porque el único que conozco lo vi en una película, voló, se fue en una nave, abandono ese mundo patético al cual supuestamente fue a visitar en son de paz.
Tomo la escalera de madera que tuve que construir, trepe en ella, agarro la manzana que tenga más cerca, no tengo ánimos de seguir subiendo, no me siento en la cima, no voy a la cima, no soy feliz, los demás no deben ser felices… Así pienso es algo confusa mi irrealidad, por tercera vez vuelvo a sentir ese algo mucho más cerca, rápidamente me volteo pero de nuevo no hay nada a mi espalda, a mi lado ni sobre mi, tomé un respiro, sentí que estaba llegando a los límites de la locura…
Miraba en pocos momentos esa bombilla con luz débil que luego de un tiempo se apagaba, cuando era más fuerte ya el día iba por la mitad, miré por casualidad y su fuerza pego en mi rostro, mis ojos tuvieron que alejar la vista de ahí, estaba cansado, con hambre, desalentado y un poco nervioso porque sentía que ese algo seguía tras mi. Camine por el mismo sendero por donde vine, escuchaba abejas, olía flores, olía mi tristeza, sinceramente mi felicidad es absurda.
Tras un largo camino y vario tiempo gastado, junto a mi energía llegue a esa vieja cabaña, parecían desechos, pero por alguna extraña razón me sentía cómodo ahí, mientras mis manos apenas tocaban el picaporte volví a sentir ese algo cerca de mi, me dije que no iba intentar buscarlo de nuevo, estoy al borde de la locura, entre a la cabaña, ese lugar, da tanto de que hablar que yo me quedo sin palabras, una cama y una pintura, aquella vieja pintura que Marianne hizo para mi.
Con las palabras se puede ocultar todo. Marcel Marceau