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A la FIFA no le gusta que el fútbol se mezcle con la religión, la política o cualquier otra cosa que despierte una pasión distinta al grito de gol. Y no había que esperar a la opinión de Blatter para vaticinar que cualquier jugador judío sería amonestado si festejaba un gol rezando con un kipá en tierras de Hitler.
Tras anotar el tercer gol del Hapoel Tel Aviv, Itay Shechter sacó de una de sus medias un kipá (gorra ritual usada por los judíos), se lo colocó en la cabeza y corrió al centro de la cancha. Allí se arrodilló y comenzó a orar. El árbitro portugués Pedro Proença consideró que el delantero quiso provocar al público austríaco y lo amonestó.
A partir de esa tarjeta amarilla, el partido de la fase previa de la Liga de Campeones se convirtió en una anécdota. A nadie le importó demasiado que el equipo israelí le ganase por 3-2 al austríaco Red Bull Salzburg. Lo único que quedó en el aire fueron las palabras: gol, kipá, rezo, Austria, provocación.
El jugador negó sus intenciones ofensivas y dijo que simplemente cumplió con la promesa realizada al hincha que le regaló el kipá. "No pensaba en provocar a nadie, sólo en cómo todo el pueblo judío, viendo el juego por la televisión, estaría feliz", dijo el delantero.
Lo cierto es que el fútbol está plagado de xenófobos fuera y dentro de la cancha, que algunos jugadores realizan el saludo fascista a su hinchada y que otros espectadores imitan el sonido de los monos cuando un futbolista negro toca el balón. En medio de este contexto, ¿se puede tolerar un rezo?
También es justo reconocer que muchísimos otros jugadores se persignan al entrar a la cancha o agradecen a un dios cuando anotan un gol. Y esas manifestaciones religiosas son aceptadas por el mundo futbolístico y por la propia FIFA.
Fuente.
Pues lo último, es injusto cuando tantos otros jugadores en estos casos festejan en referencia a Dios, talvez sea otra religion pero se deberia tomar como si fuera lo mismo en el fútbol...
Tras anotar el tercer gol del Hapoel Tel Aviv, Itay Shechter sacó de una de sus medias un kipá (gorra ritual usada por los judíos), se lo colocó en la cabeza y corrió al centro de la cancha. Allí se arrodilló y comenzó a orar. El árbitro portugués Pedro Proença consideró que el delantero quiso provocar al público austríaco y lo amonestó.
A partir de esa tarjeta amarilla, el partido de la fase previa de la Liga de Campeones se convirtió en una anécdota. A nadie le importó demasiado que el equipo israelí le ganase por 3-2 al austríaco Red Bull Salzburg. Lo único que quedó en el aire fueron las palabras: gol, kipá, rezo, Austria, provocación.
El jugador negó sus intenciones ofensivas y dijo que simplemente cumplió con la promesa realizada al hincha que le regaló el kipá. "No pensaba en provocar a nadie, sólo en cómo todo el pueblo judío, viendo el juego por la televisión, estaría feliz", dijo el delantero.
Lo cierto es que el fútbol está plagado de xenófobos fuera y dentro de la cancha, que algunos jugadores realizan el saludo fascista a su hinchada y que otros espectadores imitan el sonido de los monos cuando un futbolista negro toca el balón. En medio de este contexto, ¿se puede tolerar un rezo?
También es justo reconocer que muchísimos otros jugadores se persignan al entrar a la cancha o agradecen a un dios cuando anotan un gol. Y esas manifestaciones religiosas son aceptadas por el mundo futbolístico y por la propia FIFA.
Fuente.
Pues lo último, es injusto cuando tantos otros jugadores en estos casos festejan en referencia a Dios, talvez sea otra religion pero se deberia tomar como si fuera lo mismo en el fútbol...