Por qué nos empeñamos en llegar a una perfección… Por qué queremos llegar a dónde nunca nadie había llegado… Por qué nos empeñamos en ser lo que todo mundo quiere. Siempre necesito algo más, nunca estoy satisfecha ni conmigo ni los demás. Quiero llegar a la cima de el mundo y observarlos a todos, ver su desesperación, ver su caos, ver como se destruyen los unos a los otros. Quiero respirar su dolor, la tristeza y su angustia por lo que no vale la pena. Quiero oír sus plegarias, sus gritos y los llantos desperdiciados. Quiero sentir en el aire la humedad de sus lágrimas derramadas y la sangre desperdiciada a lo que no conduce a nada. Y entonces, sólo en ese preciso momento… quizá pueda comprender al mundo entero y a mi misma. Pero una vez estando en la soledad de el planeta, con todo eso, dudaré si quiero regresar lo que son, porque desde ese lugar todos son como ratas de laboratorio en un laberinto. Todos egoístas y sin razón, pisoteando a aquellos para llegar a la la meta. Me pregunto si quiero ser eso… Al borde de ese abismo, sabré. Al límite de mis sentidos, al límite de todo.